jueves, 27 de octubre de 2011




15 de abril de 1910.
                Buenos Aires. Hotel Kaiserhof.
                Corrientes 302 - Unión Telefónica 373.


                Mis queridos padres !

                Ayer despaché mi última carta, pues si seguía escribiendo tenía que pagar más franqueo y así la reciben antes. Me olvidé de contarles que la noche que llegué recibí otro telegrama de Rodolfo, si habría llegado y luego recibió mi telegrama.
                Ayer a la noche recibí otro que el 16 o 17 sale de Madryn y recién estará acá el 20 o 21. Así que tengo que estar acá sola ocho días. No es en realidad tan terrible, pero cuesta un montón de dinero. Todo es carísimo.
                Por el almuerzo pago $ 1.- que son en plata alemana 1.20 marcos. La cena cuesta 1.20 marcos y el desayuno 0.70 pfennige. Todavía no sé cuánto cuesta la habitación, pero preguntaré. El Hotel es manejado por un propietario y el restaurante por otro. Los dos propietarios son alemanes y muy adinerados.



                El Hotel tiene 90 piezas y está completo. A pesar de que el Restaurante es enorme, siempre está repleto. Dicen que el almuerzo está en precio, ya que por $ 1.- sirven ocho platos y café. Pero a mí no me encanta la comida, ya que comparada con la del "Cap Roca" y su buena preparación estoy muy mimada. La verdura es miserable.
                A la mañana dejo subirme el desayuno. A las doce y media bajo a almorzar y justo empezaba a sentirme muy sola cuándo llegaban unos señores del "Cap Roca" y  me invitaron a su mesa. Era muy lindo estar acompañada. Luego me invitaron a salir con ellos pero yo no acepté, pues tengo que respetar lo prometido al capitán y no me voy a fiar de nadie.
                Todavía estaba conversando un poco con el propietario del restaurante, cuándo llegó el capitán para ver cómo me iba. Otros conocidos del capitán se acercaron y quedamos juntos hasta las cinco. Entonces fui a dormir hasta las siete y bajé a cenar. Quién estaba ?! La Señora Hauser con dos señores. Me senté con ellos y me quedé hasta las ocho y media, luego subí ya que el capitán me dijo que nunca me quede más que hasta las ocho y media abajo. Me alegré haber sido obediente pues a las nueve avisaron que el capitán estaba en el jardín de las palmeras. Vino a visitarme -por ser obediente- a pasear hoy con él. A las doce vamos a almorzar juntos.
                Ya ven que la estoy pasando bien y todos son buenos conmigo. Hoy vino un amigo de Rodolfo para conversar todo lo relativo al casamiento conmigo. Mañana tiene que volver por eso lo invité para almorzar conmigo ya que viene en su tiempo libre de medio día.
                Yo les escribo en el jardín de las palmeras y aquí también recibo mi visita y aunque estoy en el Hotel, estoy bajo cielo abierto ! Acá está fresco, pero en la calle hace tanto calor que solamente puedo usar ropa liviana.
                Bueno así que hoy a la tarde me llevan a pasear y hoy a la noche el Sr. y la Señora Jousten y yo estamos invitados a cenar a bordo con el capitán. Que contenta que estoy ! Por hoy felicidad, mañana sigo.





16 de abril de 1910.
                Buenos Aires. Hotel Kaiserhof.


                Ya volvieron a pasar 24 horas y ya tengo que contarles tanto. Yo le estoy tan agradecida a mi buen protector, que ni sé adonde empezar. Así que ayer almorzamos abajo, el capitán y yo y a la una de la tarde fuimos a la Estación Central y en una hora llegamos al Tigre. El viaje era hermoso. En Tigre alquiló una lancha y la misma nos llevó a pasear por muchos ríos hasta una isla. Era un paseo hermoso, imposible de detallar.
                En la isla bajamos para tomar café y luego regresamos : una hora en la lancha y una hora en el tren. A las seis llegamos al Hotel y el capitán se alegra de mi alegría y entusiasmo en conocer. El mismo es muy tranquilo y callado y ustedes me conocen, que mi piquito nunca descansa ! Yo lo encuentro tan atento que él me lleva a pasear, no sólo por el tiempo que pierde sino por lo que cuesta ! El paseo de ayer costó una pequeña fortuna. Me prometió llevarme un día a Palermo en un coche. El dice que le gusta llevarme a pasear porque ve que lo disfruto tan agradecida.
                Les voy a pedir que si lo van a visitar en Hamburgo no cuenten adelante de la señora que me paseó tanto, pues quién sabe lo que piensa ella de un marido tan derrochón ? También él es un poco raro en éste sentido, pues no se imaginan cómo el Sr. y la Sr. Jousten tuvieron que insistirle que no queda mal que él me lleve a pasear para mostrarme algo de Buenos Aires. Bueno, ustedes me entienden y se alegran conmigo.
                Anoche a las siete estábamos invitados a cenar a bordo con el Sr. y la Sr. Jousten y el capitán Weis. Este capitán estuvo ya muchas veces en Madryn y conoce muy bien a Rodolfo y lo admira mucho. Capitán Weis me contó mucho de Madryn y sobre mi futuro, de lo que me espera. Es muy cómico y nos hizo reír mucho.
                A las once nos fuimos de a bordo y acá todavía jugamos un partidito a los dados y tomamos una cerveza. Hoy a la mañana me desayuné con pan dulce que el capitán había dejado hacer para la Sr. Jousten. Por hoy termino aquí. Hasta mañana y felicidad !




17 de abril de 1910.
                Buenos Aires. Hotel Kaiserhof.



                Hoy es domingo y les mando a todos cariñosos saludos. Ojalá sea éste el último domingo que pase sin mi Rodolfo. Ya estoy contando las horas hasta su llegada ! El día de ayer nuevamente fue muy lindo. Al mediodía almorcé con el Sr. Dornfeld. Después me quería acostar un rato, pero llegó la Sra. Hauser a visitarme. Ella había estado a bordo y el capitán le dijo que viniera a verme, ya que con un día tan hermoso yo no debería quedar encerrada en el Hotel.
                Al ratito llega el mucamo para avisar el que capitán nos esperaba abajo. Primero paseamos un poco por la ciudad, luego tomamos un coche con ruedas de goma y fuimos a Palermo. No se pueden imaginar mi alegría y entusiasmo ! Con una velocidad bárbara paseábamos entre los caminos y avenidas de palmeras. Hermoso, hermoso !
                Palermo es el lugar más lindo para pasear de todo Buenos Aires. No bajamos, sino al terminar el paseo fuimos a cenar en el Jousten y tomamos vino. Díganme mis queridos : no vivo yo cómo una princesa ? Me parece que en toda mi vida no lo voy a tener mejor que ahora ! Si yo quisiera estaría todo el día paseando, tantas son las amistades que me quieren mostrar ésta ciudad, pero yo solamente salgo con el capitán y el matrimonio Jousten, es decir, el martes saldré con el Sr. Dornfeld y su hermana de noche y el capitán me dio permiso, ya que el Sr. Jousten conoce muy bien al Sr. Dornfeld. Hoy estoy invitada con el capitán a la casa de las argentinitas que viajaron conmigo. A las tres de la tarde me busca.
                Ustedes no se pueden dar una idea del tráfico que hay acá en el centro ! Orden no hay ninguno, cada vehículo corre a lo loco, cómo mejor le viene. Además las calles - a no ser algunas avenidas - son muy angostas que cuesta avanzar y tan sucias y llenas de polvo ! Terrible.
                En todos los lindos parques y plazas uno ve gente recostada descansando, uno ve también en las calles mucha gente vaga. De noche no hay tanta vida nocturna cómo en Hamburgo y me parece que tampoco hay tantos restaurantes. El Kaiserhof es, para las costumbres acá, un buen hotel, pero dónde queda la limpieza cómo la entendemos en Alemania ? Nunca le pasan el trapo húmedo a las piezas, sólo las barren y sobre los muebles pasan un plumero, en vez de limpiarlos con un paño. Estos ni existen. A mí me parece que las puertas, las lámparas y los marcos de las ventanas nunca han visto un cepillo con jabón, ni que hablar de la atención ! Acá ninguno se mata, si no llego hoy ...  llego mañana o pasado mañana. Imagínense que acá no limpian los zapatos y botas en el hotel y tampoco cepillan las polleras cómo en Alemania. Hay que dejarse cepillar los zapatos en la calle o un lustrabotas viene al hotel, pero me quería cobrar 40 centavos y yo eso no lo quise pagar !
                Yo tengo que aprender mucho el castellano, pero ya me arreglo bastante bien. Ya aprendí a manejar el dinero. Cambié un poco para el uso diario. Lo demás tiene el Sr. Jousten guardado, junto con mis documentos. Bueno queridos, hasta mañana !



19 de abril de 1910.
                Buenos Aires. Hotel Kaiserhof.


                Hoy es el cumpleaños de mi querida hermana Adele. Yo no me puedo imaginar de estar tan lejos de ustedes, me olvido que el océano nos separa !.
                Lamentablemente nuestro casamiento va a ser un poco más tarde. El domingo recibí un telegrama de mi tesoro, que partió de Madryn el domingo y llegará el miércoles a la noche o el jueves a la mañana. Por fin : Hurra !! Lástima que hoy no estoy con ustedes, pero torta igual voy a comer, pues ayer era el cumpleaños del capitán y me prometió mandarme la mitad de su torta ! Hoy otra vez les tengo que contar mucho.
                El domingo fuimos a tomar el té a lo de Dominguez-Miranda. Cómo se han alegrado ! Ellos tienen una hermosa casa en una de las calles más exclusivas y todos los muebles y cortinados, etc. son de lo más lujosos. Había muchísimos invitados y toda gente muy fina y las jóvenes que viajaron conmigo me besaban y acariciaban adelante de todos y estaban asombradas de lo bien que ya hablo el castellano. Les tuve que prometer venir también con Rodolfo.
                Luego el capitán todavía paseó un poco conmigo, pero no era ninguna alegría, pues había tanta gente en la calle y tanto polvo : terrible. Ojalá no tenga que vivir nunca en Buenos Aires.
                El domingo a la noche fuimos a un café : para que yo conozca la vida nocturna de Buenos Aires ! Nos quedamos hasta las doce de la noche y todavía felicitamos al capitán.
                Ayer a la mañana el portero del Hotel me acompañó a comprar unas flores para el capitán y se las hice mandar a bordo. A las once vino él a agradecerme y a buscarme, ya que estábamos invitados por el Profesor Eberlein para almorzar. Fuimos a la Plaza San Martín dónde están haciendo el Monumento. Muchos trabajadores están trabajando en él, bajo las órdenes del Profesor. El nos mostró lo hecho y explicó todo, luego nos fuimos.


Plaza San Martin 1910

                Primero nos mostró su departamento, que es cerca de la Plaza. Luego hicimos un paseo por la calle Florida, donde el Profesor me compró un carísimo ramo de rosas rojas y claveles, y luego fuimos a un restaurante italiano muy fino : "Rebeccino". Todos estaban al salto cuándo llegó el Profesor. Es una persona muy apreciada acá y en Alemania y los diarios escriben mucho sobre él acá. En Alemania frecuenta mucho con el Kaiser y su esposa es una condesa. Así que imagínense de qué bendecido artista y famoso hombre he sido mimada ayer !
                Hemos almorzado un excelente menú y los señores tomaron vino tinto italiano y para mí el Profesor pidió Champagne "Henkel Seco", y el capitán me permitió tomar una copa y media ! Los señores tomaron bastante y estaban tan alegres que no les puedo describir, tan alegres qué hasta el capitán habló !! Para mí tenían muchas atenciones y de postre me pidieron exquisiteces y hermosas frutas. Pero también éstas horas felices pasaron y luego fuimos a un Café, donde tomamos un cafecito.
                Luego regresamos al Hotel y justo me quería acostar a descansar, cuándo golpean en la puerta y está una dama elegantísima y se presenta cómo Señorita Dornfeld. Rápido me vestí y la invité a tomar café abajo. Luego la Señorita Dornfeld me invitó a tomar el té en una casa de Té Inglesa y regresamos a las siete al Hotel.
                El capitán estaba un poco enojado que yo no había descansado, ya que pasó por el Hotel antes de ir a una cena a la cuál estaba invitado. Así que volé al dormitorio a acostarme !
                Bueno queridos, ahora les conté bastante. No tengo una buena vida ? Recién vino el capitán con el Sr. Roth y me trajeron la mitad de la torta. Cariños a todos y mil saludos de vuestra Frida. Por favor escríbanme todos mucho. Ya no aguanto estar sin noticias de ustedes. Ojalá todos estén bien. Que les vaya bien y por favor guárdenme todas las cartas que les mando !



25 de abril de 1910.
                Buenos Aires. Hotel Kaiserhof. El casamiento.


                Todos mis queridos !

                Imagínense hoy les escribo cómo una señora hecha y derecha, que me dicen ? Desde el sábado 23 de abril lo soy. Sí, mis queridos, el sábado fue el gran día. Hoy encuentro tiempo y tranquilidad para escribirles, al lado de mi querido esposo y adelante mío un mar de flores. Si supieran que feliz soy y que agradecida por todo ! Es una lástima que no voy a poder expresar en palabras todo lo que me conmovió en los últimos días y qué lindos eran. Ojalá hubiesen podido venir un momentito y ver todo. Voy a tratar de contar desde un principio.



Acta casamiento Rudolf Grimm & Frieda Klûver

                Mi última carta escribí para tú cumpleaños querida hermanita y me hubiese gustado estar con ustedes. Ese día el capitán me buscó a las once y fuimos al Jardín Zoológico. Almorzamos en Palermo y brindamos por tu salud hermanita. A las cuatro y media estábamos en el hotel y a las cinco estaba invitada a tomar el té en el hotel por una amorosa Sra. Mann. De noche estaba invitada para ir a casa de una familia conocida del capitán : familia Weibel, y yo estaba muy contenta de conocer a una familia alemana en su hogar.
                Fuimos en un coche con dos caballos y la Sra. Weibel me recibió con mucho cariño. Viven en una muy linda casita y en el jardín hasta tienen un árbol de tilo y un roble ! Ellos no tienen hijos pero crían a una sobrina. la Sra. Weibel tiene 44 años y hace veinte años que vino al país. Me ofreció ver en ella una hermana mayor. Tuvimos una linda cena y luego cantamos cantos alemanes y pasamos una hermosa velada. A las once y media nos fuimos.
                El próximo día la pasé muy tranquila y estaba contentísima que el jueves me traería a mi tesoro, tan largamente esperado ! Pedí una pieza para él en el hotel y compré lindas flores : violetas y claveles rojos y blancos. Con éstos decoré la mesa y las violetas se las puse en la pipa larga.
                Esa noche dormí poco y mal cómo se pueden imaginar. A las cinco ya me levanté y a las seis me buscó el Sr. Dornfeld para ir al puerto.
                Era una mañana hermosa y yo me puse mi vestido blanco con mi sombrero blanco. Cuándo llegamos al puerto a las seis y media no se sabía nada del barco. Así fuimos a tomar el café hasta las nueve y media. Justo que llegamos al puerto vemos llegar al "Quintana". Aunque el barco venía lleno, enseguida reconocí a Rodolfo. Todavía tuvimos que tener mucha paciencia hasta que atracó pero entonces cómo primero mi tesoro bajó la escalera : de éste momento nunca me olvidaré !
                Luego tuvimos que volver a esperar tanto hasta recibir el equipaje del control aduanero y por fin a las once salimos hacia el hotel. Teníamos un cochero tan loco que fue un milagro llegar salvos y sanos !
                Mi tesoro me contaba que había tenido un pésimo viaje, que se había mareado y tuvo que dormir en el suelo en el comedor, ya que no había lugar para más pasajeros con camarote. Pobre hombre !
                A las doce del mediodía era la hora de partida del "Cap Roca" a Alemania y queríamos ir a despedir al capitán Kröger y Rodolfo le quería agradecer por todo lo que hizo por mí. Cómo llovía estábamos mojados y nos tuvimos que cambiar volando de ropa en el hotel antes de seguir viaje al puerto. Llegamos unos minutos antes de la salida. Saludamos al capitán y ya nos fuimos, pues yo no quería presenciar la salida ! Llegados al hotel oíamos que el barco se despedía !
                A las cinco de la tarde fuimos al Registro Civil para pedir hora para el sábado a las once y media de la mañana. A las siete por fin almorzamos por primera vez tranquilos ese día algo. A las once nos fuimos a dormir y a la otra mañana alguien me despertó enérgicamente, nada menos que a las siete de la mañana ! Era Rodolfo.
                Después del desayuno hicimos compras. Después del mediodía fuimos a la Iglesia Alemana a hablar con el Pastor. Cómo justamente se iba a inaugurar la Iglesia Alemana en Montevideo, todos los Pastores iban a ir de manera que nos tenía que casar el Pastor de la Marina : von Wicht. Muy simpático y oriundo de Malente.
                 Conversamos de nuestras vidas y de la Patria y combinamos que la ceremonia sería sábado a las seis y media de la tarde. Para no estar en la Iglesia solamente con los testigos, el Sr. Dornfeld y el Sr. Sylvander, decidimos ir a invitar a nuestros conocidos.
                Tomamos un coche e hicimos las visitas de tres a siete y en el hotel todavía escribimos unas tarjetas a los que no pudimos alcanzar. A la mañana siguiente Rodolfo tenía que arreglar algunas cosas comerciales y yo aproveché la mañana para hacer mis valijas ya que me tenía que mudar a una pieza de matrimonio que habíamos reservado.
                A las once estábamos en el Registro Civil y tuvimos que esperar una hora. Sólo tuvimos que presentar la Fe de Nacimiento y todo el acto se realizó sin el mínimo sentimiento. Me preguntó el Juez si entiendo el castellano y respondí que sí. Luego le preguntó a Rodolfo si me ama y luego a mí y ahí se acabó todo. Nos dijo que por Ley éramos un matrimonio y ni una palabra más.
                Regresamos al hotel y el Sr. Sylander almorzó con nosotros. Fuimos luego al puerto a despedir a una familia conocida de Rodolfo que viajaba a Alemania. Cuándo regresamos al hotel nos damos cuenta que en el Juzgado se habían equivocado en nuestra libreta de casamiento. Así que de vuelta al Juzgado. De vuelta en el hotel me mudé a la pieza grande, ya que me quería vestir ahí para la ceremonia en la Iglesia.
                Me bañé y me acosté por dos horas para descansar, pero no podía dormir pues a cada rato traían hermosos ramos de flores de nuestros conocidos. Yo estaba tan emocionada de recibir tantas atenciones en un país nuevo para mí. Pensaba mucho en las próximas horas y que todo iba a realizarse sin la presencia de ustedes queridos, me entristecía.
                A las siete de la tarde llegó mi ramo de novia. La Sra. Hauser me había prometido venir a ayudarme a vestirme, pero no venía. Así que empecé a vestirme sola y le pedí a la mucama cerrar mi vestido y me puse solita la coronita y el tul. A mi me parecía hacer todo en sueños, ya que mis pensamientos estaban con ustedes.
                Un poco antes de las ocho llegaron la Sra. Hauser y la Sra. Jousten y cuándo me vieron las dos empezaron a llorar ! Mi vestido me quedaba precioso ! Entonces llegó mi tesoro. Nos quedamos un ratito más reunidos y a las ocho y media salimos. Si ahora les relato la próxima hora, lo único que lamento es que ustedes no hayan podido estar con nosotros ! No les puedo decir que linda y emotiva fue la ceremonia.
                Entramos en la Iglesia regiamente iluminada con música de órgano. Habría unas 30 personas esperándonos, todos amigos, para acompañar a éstos dos jóvenes que lejos de su tierra empezaban una nueva vida.
                Primero cantamos : "Jesús, enséñanos el camino ". Luego el Pastor habló muy lindo y creo que a nadie en la Iglesia le quedaron los ojos secos. Habló de la fidelidad, de los oriundos de Holstein, y nos bendijo con las palabras :
                - Todas vuestras penas depositadlas sobre El, porque El vela por ustedes.
                Los recordó a todos ustedes queridos y también las dos enfermedades que habíamos tenido últimamente : tú úlcera perforada Mamá y tu tifus Papá. Habló con mucho cariño.
                Luego cantamos : "Yo y mi casa estamos dispuestos". El Pastor nos felicitó y nos regaló una Biblia. Cuándo todos nos vinieron a felicitar, el órgano tocaba la Marcha Nupcial de Lohengrin. Qué feliz estaba yo de ver tantas caras cariñosas ! Estaba el Profesor Eberlein, el Sr. Roth, capitán Weiss, la querida Sra. Weibel con dos señoras más, la Sra. Hauser y el matrimonio Jousten y los demás eran amigos de mi tesoro.
                Invitamos a todos a venir al Hotel para tomar una copa de Champagne y cenar algo. Habíamos avisado antes en el hotel y cuándo llegamos nos llevamos una hermosa sorpresa. Una puerta del hotel habían abierto que daba a un salón privado y en éste estaban puestas las mesas y todo adornado con las flores que nos habían traído y la mesa adornada con pequeños pimpollos de rosas rosadas. Estaba precioso !
                Al estar todos nos ubicamos, el Profesor Eberlein a mi derecha y la Sra. Weibel al lado de Rodolfo. La opinión de todos era que la ceremonia religiosa había sido muy emotiva y el Profesor Eberlein decía que ningún casamiento le había impresionado tanto cómo el nuestro. Qué había sido tan lindo vernos a los dos jóvenes arrodillados adelante del altar. Todos admiraron mi vestido y dijeron que me había arreglado tan bien el tul con la coronita y me hicieron muchos cumplidos.
                 Cuándo entramos en la Iglesia yo oía
                - Qué rica ! - Qué rica !
                El Profesor Eberlein me dijo que desde que me conoció en el viaje me aprecia tanto y me pide de recordarlo también a él con simpatía y que me iba a hacer un recuerdo para nuestro hogar. Qué bueno !
                El Profesor Eberlein se levantó para hablar y dijo más o menos así :
                " El 10 de marzo subí sólo a bordo para viajar a la Argentina y estaba triste por tener que separarme por bastante tiempo de mi querida esposa. Entonces me vio a mi parada, entre todos mis queridos que me despedían y yo parecía un rayito de sol. Que a pesar de tener que dejarlos a todos y sentir mi pena, estaba feliz y que yo miraba a los demás pensando :
                - Quiénes irán de viaje y cuáles se quedarán en Alemania ?
                Al otro día notó con alegría que yo era su compañera de mesa y los demás señores empezaron a protestar, hasta que el capitán ganó la partida. Qué desde entonces estaba mucho en compañía del capitán. Qué por un lado decía que después de las comidas había que hacer footing en cubierta y luego que tendría que enseñarme el castellano en cubierta, pero que a él le parece que lo único que me enseñó es decir :
                - Tú me amas ?
                De noche en el salón los demás señores también tenían un poco de suerte al poder estar conmigo y que yo había sido el sol del barco. Dijo :
                -Cuánto más nos acercábamos a nuestro puerto de destino, mayor era nuestra curiosidad, estará el novio, que tal será ?
                Y al llegar todos preguntaba :
                -Lo ve ? Dónde está ?
                Y nada ! No había ni novio ni noticia. Qué él estaba furioso aunque a mí, que hubiese merecido que me esperen con tres, cuatro y cinco coches y lacayos, no me esperara nadie. Qué todos los señores están tan confundidos y alborotados, que ninguno quería bajar a tierra. Pero entonces llegó un telegrama del novio explicando los motivos y entonces el capitán asumió la responsabilidad y los demás se retiraron con tristeza. Pero, ahora dijo, vamos a dejar de hacer bromas y vamos a recordar en éste momento al capitán, el cuál no solamente fue a bordo Padre y Defensor o Protector para mí, sino que también me cuidó en tierra hasta el preciso momento de entregarme a mi prometido. Que luego, él también tuvo la suerte de conocer al feliz y envidiable novio y debía decir que sobrepasaba su imaginación en cuánto a cordialidad, simpatía, juventud y responsabilidad en su trabajo, según había escuchado. Todavía mencionó la nueva casita que nos esperaba y nuestro lugar de destino y finalizó con los mejores deseos y un
                - Qué vivan !!"
                Con éstas lindas palabras enseguida se animó nuestra fiesta y todos estaban muy alegres. Cómo me he reído ésta noche ! A la Sra. Jousten le corrían las lágrimas por las mejillas de tanta risa. Entonces el Profesor Eberlein nos pidió levantar nuestras copas a la salud de nuestros padres, hablando muy lindas palabras. Recordaba un cuadro pintado por Ludwig Richter. Una casa antigua, se abre la puerta y sale un joven con su mochila al hombro para conocer el mundo, para juntar experiencia, para probar su suerte. Cuándo llega al último escalón, adelante de la casa, se da vuelta una vez más y ve a sus padres en la puerta ! Nos detalló a los ancianos padres y sus pensamientos en ése momento y sus buenos deseos hacia el hijo que partía. Así les fue también a vuestros padres dijo, por eso ahora vamos a brindar por ellos todos juntos.
                Cómo me hubiera gustado que ustedes hubieran podido oír tan lindas palabras ! Luego la  Sra. Hauser nos hizo reír ya que declamó y cantó en dialecto vienés - ella es vienesa- después en inglés y al final en francés. Unos cuántos mas recitaron o hablaron hasta que al final Rodolfo se levantó. Le agradeció al Profesor Eberlein por todas sus atenciones conmigo y que si bien el había elogiado todas las atenciones y los cuidados del señor capitán para conmigo, él sabía que el Profesor Eberlein era muy humilde y se ponía en la sombra, pero que yo misma le había contado ya el primer día de cómo él me había acompañado siempre con tanto cariño. Que por eso él le agradecía muy especialmente por sus lindas palabras para nosotros y para nuestros queridos y por acompañarnos en nuestra boda. Que para nosotros era un honor tener en nuestra mesa al más famosos escultor alemán, ya que nosotros no éramos más que dos jóvenes modestos en tierra extraña y lejos de la Patria. Le deseó al final una feliz terminación del Monumento a San Martín que siempre nos recordaría con orgullo a él. Todos brindamos por él. El Profesor Eberlein mientras tanto se dejó traer papel y lapicera y escribió un verso para nosotros y todos firmaron :

                 In diesem fernen Rätsellande, knüpfet Ihr die süssen Bande,
                Es verraten der reizenden Frau schöne Züge, es wird Ihre Hoffnung verschänte Wiege,
                Sie wird mi Ihrem jungen Alten in ihrem Hause fröhlich walten,
                Sie lenrt den Mädchen und wehret den Knaben, deren wird sie sicher viele haben,
                Sie geht ihrem Schatz klug um den Bart, das ist der Schleswig-Holsteiner Art,
                Das ist die Art der Lübecker Müdchen, das ist die Art aller deutschen Städtchen,
                Er wird sie lieben, er wird vor ihr knieen, er wird in Pantoffeln für sie erglünen,
                Er führt sie öfter herrsich an und sie umschmeichelt inn : mein guter Mann,
                Kurz ihr werdet es sehen un galuben, es wird ein Leben wie Turtelhabben,
                Engel werden die Tosen streuen, Wolken werden das häuschen scheuen,
                Und das Häuschen wird glänzen sauber un rein, eitef in hellsten Sonnenschein,
                Mögen sie beide in schönen Räemen, den schönsten Traum der Liebe träumen.

                Buenos Aires, d. 23 April 1910. Gustav Eberlein.

                No hay que admirar a éste hombre, que dentro de tanto ruido consiguió escribir éste verso así nomás ?? !! Todos firmamos y luego nos levantamos y cantamos el himno alemán y después nos despedimos. Todos se despedían de mi diciendo :
                - Buenas noches queridita !
                Y nosotros en el ascensor subimos al "séptimo cielo" ! Estábamos tan impresionados de tanto cariño y atenciones que todos nos brindaron lejos de nuestra Patria. Aunque nuestros pensamientos muchas  veces volaron a lo de ustedes, estábamos agradecidos por el cariño de los que nos rodean.
                La próxima semana nos levantamos y fuimos una vez más a la Iglesia para participar de un Culto del Pastor von Wich. Cuándo regresamos todas la flores las habían traído a nuestra pieza. Acá es costumbre mandar los arreglos florales con hermosas cintas y yo las guardé todas de recuerdo. Recibimos del Sr. Dornfeld seis tazas chinas. De Madryn llegaron muchos telegramas y también del Jefe de la Sociedad Anónima de Punta Arenas.
                Bueno queridos, aunque les conté lo que pude, todo era todavía mucho más lindo. Por favor manden ésta carta también a mi querida prima Else y uno de ustedes por favor guarde todas mis cartas para mí de recuerdo !
                Ahora mi querida mamita, todavía te mando a ti mis mejores deseos para tu cumpleaños. Todo lo que una hija puede desearle de felicidad a su madre y rogarle al cielo lo hago por ti. Lo principal que quedes con salud y no trabajes tanto. Escríbeme siempre que tengas tiempo y ganas bien detallado. Dale a papito muchos besos míos, aunque le dé varicela ! Y cuándo comas papas nuevas y frutillas entonces acuérdense de vuestros hijos en Madryn a orillas del hermoso mar azul.  Cariños a todos los que leen ésta carta y que nos escriban seguido. Con un beso especial para tu cumpleaños mamita y mil cariños para todos los demás termino con mucho amor, vuestra

                Frida.

PS. Mi maridito no cambió para nada !

24.04.10
                Aprovecho la oportunidad para mandar a mi querida Madre mis mejores deseos para su cumpleaños en la esperanza que el destino permita festejar éste día todavía muchas veces en compañía de toda su familia y con mucha salud. Con mis mejores saludos para todos ustedes vuestro

                Rudolf.

PS. Recién el 5 de mayo sale nuestro barco.







Nota del Diario Alemán de Buenos Aires,  24 de abril de 1910.


"Pioneros Alemanes :
                Bajo éste título hemos recibido la siguiente comunicación :
                En los próximos días regresa a Puerto Madryn (Chubut) el Sr. Rudolf Grimm, encargado de la Firma Braun & Blanchard, después de su estadía en la Capital.
                Esta vez no viaja sólo al sud, sino acompañado por su señora ante el Registro Civil e Iglesia Alemana, la Sra. Frida Klüver.
                Este matrimonio es de Holstein y será la primer pareja alemana que reside permanentemente en  Puerto Madryn. Iniciarán costumbres alemanas en el sud de la Argentina y serán pioneros de la cultura alemana y el trabajo alemán. El Sr. Grimm ya ha construido su casa y en la entrada dice : "Bienvenidos" !!


Invitación de Rudolf Grimm a su casamiento


6 de mayo de 1910.
                Buenos Aires. Hotel Kaiserhof.


                Mis queridos !

                Antes de irnos de Buenos Aires aprovecho para mandarles todavía estas líneas. Imagínense que todavía estamos acá, pero el ocho zarpamos. Cómo me alegro ! Esperamos estar el doce en Puerto Madryn, entonces hace justo ocho semanas que estoy de viaje. Ayer no podía salir el barco porque tenía una avería. Aunque pasamos muy lindos días, ya tenemos ganas de llegar a casa y a Rudolf le pesa faltar tanto de su trabajo. Además nos sale carísimo vivir en el hotel y comer afuera y los dos pasajes a Madryn nos cuestan otros 180 marcos. Bastante cara la luna de miel !
                Pero es fuerza mayor y no lo podemos cambiar. Al principio yo estaba muy triste cuándo se me iba un billete de 20 marcos y sólo recibía de cambio el equivalente de 11,50 marcos en plata argentina.
                Los primeros días después del casamiento no hicimos grandes gastos gastronómicos, pero luego fuimos una noche a cenar al Restaurante "Rebeccino" y ahí encontramos al Profesor Eberlein. La hemos pasado muy lindo y después de cenar fuimos a un local en un subsuelo llamado "Royal" dónde tocaba una orquesta de señoritas.
                El 29 de abril estábamos invitados a cenar en Belgrano y era una hora de tren desde el centro. El 30 de abril nos había invitado otra familia conocida de Rudolf y éramos nueve personas. Después de la cena bailamos y dijimos versos y regresamos al hotel a las tres y media de la mañana en taxi, porque llovía a cántaros. Imagínense que el Capitán Lehmann del barco "Presidente Quintana" con el que llegó Rudolf del sur se enamoró de la sobrina de la Sra. Weibel y mañana se comprometen ! Esta noche se decidió la cosa. Qué contentos estábamos todos, ya que los dos son tan amorosos !
                El 1º de mayo el Sr. Dornfeld nos invitó a cenar en el restaurante alemán más fino de Buenos Aires, "Aue", y después todavía fuimos a otro local : "Sportsmann" y oímos música. El Sr. Dornfeld también se está por casar.
                Nos invitó también a cenar una hermana casada del Sr. Flores de Madryn, nuestro nuevo vecino. Conversé lo mejor que pude  y me obsequiaron con una polvera, agua de Colonia y una elegante combinación. Me despidieron con mucho cariño.
                Martes fuimos al "Ateneo" una especie de cine, pero más completo y lo admiramos mucho. Además fue muy instructivo.
                Miércoles fuimos a tomar el té a lo del Pastor von Wicht, es una pareja de recién casados. No les gusta estar en Buenos Aires y hablamos mucho de la Patria.
                Ayer fuimos a Palermo y al Zoológico y vimos el Corso ! Si hubiesen visto los miles de coches que paseaban en el paseo ! y el tiempo era hermoso. Almorzamos en el "Fürsten Bismark". Estaba lleno de alemanes. En Buenos Aires hay muchísimos alemanes, pero a mi no me gustaría vivir acá por nada en el mundo !
                Lo que también pasa es que muchísimas calles están en arreglo porque se aproxima la fiesta del Centenario y muchas veredas también, entonces uno está corriendo peligro de quebrarse de un momento a otro una pierna.
                Buenos Aires tiene edificios muy hermosos, pero lamentablemente muchos no se pueden apreciar bien porque las construcciones están muy encimadas una a la otra. En la ciudad se ven pocas plantaciones o arboledas y el tráfico anda a lo loco y sin orden. Los tranvías están llenos de chicos que venden diarios y cómo gritan ! Lo que me apena es ver de noche en muchos zaguanes o puertas de casas, gente joven durmiendo y vestidos en harapos. Qué triste. Nos hemos comprado un gramófono y ahora vamos a ir a comprar unos discos. Qué contenta estoy que en Madryn por fin voy a tener cartas de ustedes ! Mi tesoro y yo les mandamos a todos miles de cariños y hasta pronto !

                Vuestra Frida y Rudolf.